Archivo de la categoría: Escritura 2.0

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Lobo Antunes da en el clavo

(20 DE SEPTIEMBRE, 2015). El escritor portugués , Antonio Lobo Antunes , eterno candidado al Nobel, a ver si en este 2015 se lo conceden,  ha dicho en una entrevista con El País, de España, que ya no le caben los libros en su casa y que aunque hay muchos malísimos, es incapaz de tirar ninguno, por el gran respeto que les tiene.

En la citada entrevista, Antunes recuerda que es hurgando en la “basura” donde encuentra sus libros. Un gran tema este, porque es en la calle, en el contacto con el mundo la forma en que los escritores encuentran sus asuntos que más tarde convertirán en cuentos, novelas, ensayos, o poemas.

Lo que más rescato de la conversación que Antunes sostiene con el periodista es su valentía para referirse a algunos escritores y a ciertas tendencias. Ya no hay buenos escritores en Europa, afirma, frase que quizá lleve algo de cierto, pero mucho de provocación, porque a Antunes le gusta la polémica tanto como el cigarrillo.

Médico y Psiquiatra, autor de libros como Memoria de Elefante, La muerte de Carlos Gardel y El orden natural de las cosas, Lobo Antunes siempre quiso ser escritor y esa vocación no lo ha abandonado nunca.

Y su ética, a diferencia de Francisco Umbral, no le permite tirar los malos libros por la ventana, ni a la piscina, como le sucedía al español, sino que él le pide a las paredes que le hagan un campo a sus colegas, porque buenos o malos, esos otros escritores, también son sus colegas.

Taller literario

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Lobo Antunes podría ganar el Nobel en octubre próximo.

La “hortografia”

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 26 DE AGOSTO, 2015-). He leído con emoción y regocijo la nota “La hortografia” que Rosario de la Fuente Plà envió a El País, de España, en la cual se queja del cada vez más preocupante uso del lenguaje en redes sociales y en mensajes de texto.

Su consideración es de suma trascendencia, porque se ha llegado a crear, incluso, una especie de metalenguaje, imposible de descifrar para quienes no han sido “iniciados” en esa esfera de las arrobas, de las x, y de la combinación de letras y símbolos.

Todo parece indicar que los usuarios del lenguaje lo ven como algo externo y ajeno, y por eso les da igual escribir “arroz” que “arros”, si al fin al cabo, piensan, el buen mozo les servirá el arroz pedido y no pasa nada y el mundo, afuera, seguirá girando, mientras los presupuestos militares continúan creciendo en medio del hambre de millones.

Lo cierto del caso es que el lenguaje es mucho más que un conjunto de reglas gramaticales, porque este tiene que ver con el ser, con lo trascendental del ser humano y, por ende, quien es capaz de expresarse bien, está en condiciones de comprender y aprehender mejor el mundo que le rodea.

En una entrevista con Ignacio Bosque, en 2010, le preguntaba por esta situación del metalenguaje, en especial el de los más jóvenes, y el académico no le tenía tanto temor al fenómeno, siempre y cuando, se supieran distinguir los contextos.

Y he aquí el meollo de todo: por lo general esos contextos no se delimitan y a los que escriben les da lo mismo que sea una carta formal, un “post” en Facebook, una declaración de amor, o una novela. De pronto aparecen las arrobas, las q invasivas y las x incomprensibles para formar la palabra indescifrable que no solo no comunica, sino que obstaculiza el pensamiento.

De modo tal que vale la pena celebrar la carta de Rosario de la Fuente Plà y comenzar a tener una mayor conciencia a la hora de usar el idioma.

 

Le interesa recibir información sobre nuestros cursos y talleres. Escríbanos a: informacion@joseeduardomora.com

Llámenos: al 8307-8184.

 

La hortografia
El correcto uso del idioma, con la ortografía a la cabeza, ayuda a una mejor comunicación.

Cuando me pensione, seré escritor

 

(25 DE AGOSTO, 2015). Entre las personas que desean ser escritoras es usual escuchar la siguiente frase: “cuando me pensione, me podré a escribir”. Cada vez que la escucho sé, de inmediato, que ese será un sueño fallido.

No imagino a alguien que aspire a ser un virtuoso con el piano que diga que a sus 60 o 65 años se pondrá a estudiar el instrumento, para dar su primer concierto a los 70.

Con la escritura sucede algo similar: se ha de empezar cuanto antes y se ha de escribir, tachar, comprarse un basurero, mucho papel, o mucha tinta, y empezar la maravillosa aventura sin los temores que a menudo acosan al escritor en ciernes.

Decir, por ende, que empezará a escribir una vez que llegue la edad de la jubilación, es un anuncio de que ese libro que tanto soñó con escribir probablemente nunca se hará realidad.

Escribir es una aventura personal, magnífica, irrepetible, pero que debe comenzar hoy mismo y no debe estar obstaculizada por temores y falsas expectativas.

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Escribir es una habilidad que ha de cultivarse toda la vida, como lo hizo el gran Hemingway.

Si le interesa participar en alguno de nuestros talleres, comuníquese a: informacion@joseeduardomora.com

Claridad en la escritura

(11 de agosto, 2015). A menudo se cree que la claridad en la escritura es un mero ornamento, con lo cual se olvida que el mundo lo aprehendemos a partir del pensamiento y que el pensamiento a su vez es, esencialmente, lenguaje.

Aquel viejo adagio de que “somos lo que pensamos” conlleva una profundidad enorme y refleja la importancia que tiene el lenguaje de forma individual y empresarial.

De ahí que la claridad en la escritura sea un componente determinante si una empresa procura comunicarse bien tanto interna como externamente.

La claridad en la escritura es, por ende, un tema a considerar dentro del esquema organizativo y comunicacional.

Un texto mal escrito, con errores ortográficos, con un lenguaje enmarañado, solo produce confusión y malentendidos, con lo que la organización o el individuo se ven afectados de forma directa.

redacción

Los libros tristes

La vieja idea de que los libros no deben rayarse no es más que un malentendido. Lo triste es abrir esos libros que huelen a viejo pero que están intactos. Que solo son un ejemplar decorativo en la biblioteca o en la mesita de noche.

Los libros son para leerse, subrayarse y vivirlos intensamente. Mientras ello no suceda solo nos toparemos con libros tristes.

Una vez recibí en préstamo unos valiosísimos tomos sobre la Grecia antigua y cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que, a pesar de los muchos años de tenerlos, su dueño ni siquiera se había molestado en pasar sus páginas, porque algunas venían con un error y había que cortarlas para poder tener acceso a ellas.

Ese fue el libro más triste con el que me he encontrado en mi vida. No obstante, una vez que lo empecé a leer descubrí sus maravillas.

Para apreciar mejor su contenido, hay que subrayar los libros, por lo que leer libros préstamos no es buena idea.

Y una vez que has leído, viene la tarea más hermosa del leer: el releer.

Ya lo dijo Borges que para él el mayor placer era releer, solo que para lograrlo estaba ese truco primario que es el de leer, desafío que no es tan fácil como parece, pero este será tema en nuestra próxima entrada en este blog.

Por ahora, hay que ganarle la batalla a los libros que aún no hemos abierto en nuestra biblioteca.

Libros
Los libros cerrados son una lástima porque se pierde toda su sabiduría.

Cuentos que curan

(03 DE AGOSTO, 2015). La literatura, y en particular el cuento, puede tener un impacto extraordinario entre quienes la frecuentan, incluso en la salud.

En efecto, ya se habla de que la literatura se emplea en hospitales y en diferentes espacios, porque existen pruebas de que mejora el estado de las personas.

Los cuentos, con sus moralejas, algunas veces, en otras por su estructura corta, y por ese hálito de narración que encierran, contienen también elementos positivos para las personas.

En el link de este programa, se indaga sobre los valores curativos de los cuentos. Que lo disfruten.

Le interesa participar en nuestro próximo taller de literatura: escríbanos a: escrituraparalavida@gmail.com o contáctenos al 8307-8184.

 

Cuentos

Taller permanente de edición

Envíenos sus textos y se los corregiremos gratis

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 11 DE JUNIO, 2015). En “joseeduardomora.com” hemos decidido abrir un taller permanente de edición, por lo que lo invitamos a enviarnos sus textos cortos (máximo 3500 caracteres) y se los devolveremos corregidos y con observaciones de cómo puede evitar ese tipo de errores.

Somos unos apasionados de la edición y de escribir bien, por lo que queremos contribuir para que sus escritos lleguen a su destinatario final en la mejor forma posible.

En el fondo la invitación estriba en que entre mejor se escriba, mejor se comunica.

Envíenos sus textos a este correo: escrituraparalavida@gmail.com

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¿Tiene problemas para redactar?

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 11 DE JUNIO, 2015). Si su trabajo está relacionado con la redacción de informes, documentos y notas, y por lo general tiene problemas para lograr claridad y precisión en sus escritos, usted es un candidato ideal para nuestro taller de “escritura para la vida 1”.

Está diseñado de manera especial para que al final del taller usted disponga de las herramientas esenciales que le permitan presentar sus informes de una manera adecuada, de forma que alcance el gran objetivo de comunicar bien.

Escribir con claridad y acorde con las necesidades de la empresa para la que se trabaja requiere empeño, pero no hay mayor satisfacción el que sus reportes estén exentos de errores.

Escríbanos a nuestro correo: escrituraparalavida@gmail.com y con gusto le facilitaremos más información.

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El primer paso para ser escritor

(LUNES 8 DE JUNIO). Además de la vocación que se ha detener para ser escritor, el primer gran paso es el de convertirse en un lector insaciable. Quien no sea un gran lector no puede, ni por asomo, ser escritor. Es una ley inquebrantable.

Cualquier biografía que se revise de un escritor siempre apuntará hacia este blanco, pues no se conoce sobre la faz de la tierra un gran escritor que antes no haya sido un gran lector.

De forma tal, que aquellos que pretenden o se designan como escritores y son unos mediocres lectores, simplemente se autoengañan.

“Leía todo lo que caía en mis manos”, “me leí todo el siglo de oro español”, “fui un asiduo lector del boom”, “daba vueltas en el metro y leía sin tregua durante los largos domingos”: todas ellas son confesiones de escritores que, antes de serlo, pasaron por la delgada línea roja de ser buenos lectores.

Leer, leer, leer: ese es el primer paso. Después vendrá la prueba ante la hoja en blanco, pero ese será tema de nuestra próxima columna.

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Hemingway era un gran lector, desde luego.

Déjenos su comentario, nos interesa mucho su opinión: informacion@joseeduardomora.com y eljornal@gmail.com

El trabajo de un editor

I

A diferencia de lo que se cree, el editor no está para desacreditar al escritor de un texto, todo lo contrario, lo que hace es, con su experiencia, mejorarlo en aquellos aspectos en que sea posible.

El trabajo de un editor es, si se quiere, invisible, porque es como el del joyero que pule la perla. Un texto puede cambiar de forma dramática con una coma que faltaba o que sobraba, con la precisión de un término, con la aclaración de una frase oscura, o con agregar o suprimir una parte de la oración.

La intervención del texto ha de hacerse con la precisión de un cirujano experimentado. De no ser así, la calidad del texto que se pretende mejorar, puede dañarse de manera irreversible.

Ciertamente hay textos que, por la forma en que están construidos, requieren de una intervención mayor. En esos casos, lo primero es hablar con el autor y explicarle los alcances de lo que se va hacer con su texto.

Editar, es, en definitiva, una labor de orfebre.

 

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